Alguna vez sentiste el amor a primera vista? Seguramente hoy tu compañera o compañero de vida sintieron ese cosquilleo en la panza que hizo que alguno de los dos tuviera la iniciativa de acercarse, y de allí nació el amor
En otras oportunidades hablamos de ese flechazo que nace entre mascotas y seres humanos, donde ellos han dado el primer reflejo de amistad, llamando tu atención. Pero a la inversa también existe. Muchos de nosotros afirmamos haber escogido deliberadamente a un compañero en particular porque nos atraía más que otros. Ya sea por su aspecto físico, su tamaño, su color o su salud nos convencían más, sino simplemente porque si.
De hecho, vos sabés es la mirada de la otra persona es la que miramos en primer lugar e interpretamos, intentando conocerlo o conocerla a través de ella.
La tristeza, el dolor, el cansancio, la soledad, nos llega en seguida al corazón; pero también nos atraen la alegría, las ganas de vivir y de divertirnos. Según como sea nuestro carácter ,maternal, deportivo o solitario, nos llama más la expresión de los ojos de una mascota.
Otras razones pueden ser decisivas: el tacto, por ejemplo, porque en el adulto siempre perdura una parte de niño que fuimos y nos encanta, nos complace, recorrer con las manos el pelaje suave de nuestro querido amigo.
El recuerdo de otra mascota que amábamos y ha desaparecido, tal vez ese parecido al que tenemos enfrente puede influir en nuestra decisión.
Sin embargo, es evidente que ningún flechazo es unilateral; el verdadero amor a primera vista se basa sobre los sentimientos recíprocos, ese llamado de atención que nos invita a conocernos, la confianza y una atracción mutua difícil de eludir. Así nacen las más profundas amistades, y el amor a primera vista, ese amor que equilibra, sensibiliza, llena de felicidad la vida de esos dos seres que en un principio no estaban hechos para vivir juntos.


