UNA MASCOTA NOS CONECTA CON NUESTRO NIÑO INTERIOR

Alguno se comprará un regalo a si mismo el día del NIÑO?, recordaran que llevan un niño en su interior?

Suele decirse que aquel que vive de la creación, del arte, aquel que sabe vivir con lo mínimo y entiende el valor de regalar sonrisas sin razón alguna, jamás ha roto la unión con su niño interior.

Es posible que alguien nos diga que estamos en ocasiones loco, por nuestra espontaneidad, por nuestra excentricidad a veces, sin embargo, y aunque no lo creamos, mantener ese cordón umbilical unido aún a ese niño interior sano y feliz, puede ser sin duda una experiencia enriquecedora capaz de curar muchas heridas emocionales. De fortalecer nuestra autoestima.

Nos cuesta dialogar con ese niño que llevamos dentro, no le decimos cuanto lo cuidaremos, cuanto lo ayudaremos a cumplir sus ilusiones, sus sueños, menos le enseñamos a relativizar sus problemas, riendo, sorprendiéndolo, siendo mas puros de corazón.

Ese niño que llevamos dentro, es el que nos permite jugar con nuestra mascota como lo hacíamos en nuestra infancia, y las mascotas son las que despiertan esa ternura que hace casi incontrolable la aparición de ese niño que nos cuesta tanto dejar fluir.

Una mascota en cierta forma nos demanda también que no seamos tan exigentes con nosotros mismos, nos pide que nos relajemos y que nos fijemos en las cosas sencillas que hay a nuestro alrededor, que valoremos las cosas simples, las alegrías, que juguemos y que experimentemos con ellos la posibilidad de divertirnos juntos..

También nos hacen relativizar los problemas, nos hacen quitarnos ese caparazón de tristeza, dibujando un rostro alegre capaz de salir a pasear con libertad.

Nos pide a gritos que no perdamos la ilusión por la vida y por nosotros mismos, que seamos espontáneos y nos atrevamos a ser realmente felices.

Gracias por elegirnos!