MI PERRO ES POSESIVO, PUEDE LLEGAR A MORDER?

La agresividad hacia las personas que conviven con el perro suele obedecer a dos motivos fundamentales: la COMPETENCIA y el MIEDO.

Ambos casos deben ser conocidos y tenidos en cuenta para evitar riesgos.

En el primero de los casos, más conocido habitualmente por el término agresividad por dominancia, uno, varios o todos los miembros de la familia se convierten en las víctimas de los ataques del animal cuando se producen situaciones de competitividad con él.

Las situaciones más frecuentes que desencadenan la agresividad son:

  • Obligarlo a hacer algo que no quiere, como por ejemplo, bajarlo del sofá, sacarlo del dormitorio o  bañarlo.
  • Tratar de quitarle alguna cosa que tiene en su poder como objetos tuyos,  la comida, o algo que levanto del suelo y lo puede lastimar.
  • Otro motivo es molestarlos mientras duerme, descansa o simplemente cuando él no ha pedido cariño ni atenciones.

Hemos oído muchas veces la opinión de someterlos e imponernos con violencia o fuerza física, Lo más normal si usamos este sistema es que el perro compita todavía más con nosotros y acabemos con una mordedura.

Cuando existe este tipo de conductas estamos en un serio problemas que requerirá de un estudio detallado y el trabajo de un especialista en conducta, si es que queremos corregirlo sin la necesidad de utilizar la agresión.

El otro motivo principal por el que los perros se muestran agresivos con los miembros de la familia es el miedo. Esto es menos frecuente que la que aparece por la COMPETENCIA con el dueño pero puede llegar a confundirse con ella.

El objetivo de la agresividad puede ser sólo hacia una persona de la familia o bien varias de ellas. Normalmente no suele afectar a todas y lo más frecuente es que la persona o personas agredidas sean del sexo masculino.

Hay situaciones que desencadenan mayor agresión, normalmente la respuesta al castigo desproporcionado y  tocarlos o acariciarlos cuando no quieren.

Para que puedas distinguir la diferencia entre agresión por competencia y la agresión por miedo es que, es que en la agresividad por miedo el perro adopta la postura típica de miedo, con la cola entre las patas, cuerpo agazapado, orejas hacia atrás, o puede orinarse.

Este círculo de agresiones  comienza por errores que nosotros cometemos en su educación, hay algo que hemos hecho mal desde un principio, pero tomado a tiempo seguramente tendrá solución. Buscar ayuda en el conocimiento y la guía de un especialista en conducta canina es la manera correcta de enfrentar los problemas de conducta de nuestras mascotas.

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